Fueron tres días intensos, llenos de dolor, de angustia, de llanto.
Esa mañana del miércoles, en casa nos levantamos temprano, esperábamos con ansias, pan casero, mate o café, alegría y entusiasmo al censista, era un día de fiesta para recordar, estábamos seguro que el censo iba a ser un éxito, que todas las mentiras, las estupideces que quisieron instalar días atrás en los medios hegemónicos iban a ser desmentidos, otra vez se iban a retorcer de bronca, porque en la calle se percibía otra cosa. Con mi esposo, salíamos a cada rato a la vereda para ver " si lo veíamos venir..." allá viene!" y eran dos personas del barrio que venían caminando, hasta ese momento todo era alegría!
Estaba sentada frente a la compu, navegando, con la tv pública acompañando sin sonido y Héctor Larrea en Una vuelta Nacional en la radio Pública sonaba de fondo, de repente un compañero comparte un enlace que decía..."Néstor Kirchner internado en El Calafate", la fuente era La Nación, entonces mi primer pensamiento fue, no debe ser grave, éstos H de P la agrandan, pensé otra vez una descompensación de ese corazón, se lo comento a mi esposo e inmediatamente se sentó en la compu, buscó otros sitios y en C5N decían "Nestor Kirchner Muy Grave", empezamos a ser zapping por todos los canales de noticias y en uno de ellos apareció el zócalo: "Murió Néstor Kirchner", ese instante no me lo olvido más, Javi caminaba de un lado a otro agarrándose la cabeza llorando, yo tratando de pedir a alguien por FB que me dijera qué ésto era mentira, salí a la calle, mi hermano con su compañera viven en frente y desde la puerta les grité: ¡Jose, escuchaste lo qué pasó?! No, me dice, y le grité: Se murió Néstor! Allí nos abrazamos, vino Javi y seguíamos sin poder creerlo. A partir de allí todo fue llanto, el día de sol se nos había nublado, queríamos salir a la calle, ir a La Plaza, pero no podíamos, debemos cumplir con el censo, entonces con dolor en el alma, con el corazón apretujado y con la cabeza sin entender, esperamos al censista.
Mientras tanto, mis dos hijos Marcos de 7 y Francisco de 5, dormían, tenía que despertarlos para darles la triste noticia, venían a mi mente y a mi alma recuerdos, hace dos años pasé por lo mismo cuando mi viejo se fue al cielo y había que decírselo a los chicos.
Cuándo se los dije, Marcos no dijo nada, Francisco pensó dos segundos y me dijo..."pero queda Cristina". Lo abracé y le dije que era cierto.
Alrededor de las 16:30 hs, llegó el censista, un muchacho joven muy respetuoso, nos vio mal, conmovidos y nos dijo que lo sentía mucho.
Cuando se fue, arreglamos todo,nos organizamos, mis hijos se quedaron con mi mamá y a la Plaza nos fuimos.
Era necesario ir, imprescindible estar allí, tenía la necesidad de estar con otros, de saber que había muchos que estaban atravesando el mismo dolor, el mismo sentimiento.
Llegamos alrededor de las 20 hs, nos recibió La Plaza llena de gente, con cantos, abrazos, amigos, conocidos y alegría, si alegría de saber que cada uno encontraba en el otro la esperanza de seguir por éste camino, que de verdad el legado de Evita y Perón se habían hecho realidad con Néstor y Cristina, entonces el alma me volvió al cuerpo, volvimos alrededor de las 2 a.m ya del jueves. Esa noche no dormí, no podía dejar de mirar la tele y de llorar, vi la repetición completa de 678, cuando terminó ya amanecía. Y otra vez el dolor, y otra vez el llanto, me obligué a cerrar un rato los ojos, después de dos horas, estaba otra vez prendida en la TV.
Hablé con Javi, me decía que vayamos a la Plaza, yo quería ir, pero por otro lado, otra vez tenía que dejar a los chicos con mi vieja, estaba con dudas. Mi madre, que es una santa, me llama y me dice que le lleve los chicos y que vayamos a la Plaza tranquilos...Recuerdo la muerte del general, yo tenía apenas 5 años, mi papá fue con un amigo a despedirlo y mi mamá se quedó con mi hermano y conmigo mirando la tele, allí lo pudimos ver cuando pasaron junto al cajón...ahora la historia se volvía a repetir, pero eran mis hijos con mi madre quiénes nos seguían por TV.
Cuándo llegamos, otra vez la alegría, otra vez el alma al cuerpo.Después de 10 horas de fila, de cantos, de amistad, de hermanos, de historias encontradas, de vida, pudimos ingresar, eran las 4:30 a.m, hacía frío, había viento.
Cuando salimos, con los compañeros de fila, quedamos en encontrarnos cuando triunfemos en 2011, allá en la esquina de Rivadavia y San Martín, ojalá sea así, para seguir profundizando el modelo, para seguir el camino señalado, para que no nos quiten la alegría.
Fue impresionante lo vivido en todos éstos días, muy intensos, muy apasionados, muy peronistas.
Hasta la Victoria!

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